<rss version="2.0" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"><channel><title>acropolisecuador</title><description>acropolisecuador</description><link>https://www.acropolisecuador.org/blog</link><item><title>En busca de la Luz</title><description><![CDATA[El culpable y el malvado temen sólo la luz.Friedrich SchillerEsta pequeña palabra tiene una variedad inmensa de acepciones, aunque todas de un significado similar, relacionado con la claridad, el brillo.La luz está al comienzo de muchas cosmogonías, la creación se comprende como el paso de la oscuridad a la luz, dice en el génesis: Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz.Hablamos de luz desde la luz física que sirve para alumbrar los objetos oscuros, hasta la luz del entendimiento y la luz<img src="http://static.wixstatic.com/media/1095aa_7aea87fc1a7c4e6e895bfbb9ba7e8e5d%7Emv2.jpg"/>]]></description><dc:creator>Leonardo Santelices</dc:creator><link>https://www.acropolisecuador.org/single-post/2016/02/15/En-busca-de-la-Luz</link><guid>https://www.acropolisecuador.org/single-post/2016/02/15/En-busca-de-la-Luz</guid><pubDate>Mon, 15 Feb 2016 21:07:00 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<div><img src="http://static.wixstatic.com/media/1095aa_7aea87fc1a7c4e6e895bfbb9ba7e8e5d~mv2.jpg"/><div>El culpable y el malvado temen sólo la luz.</div><div>Friedrich Schiller</div><div>Esta pequeña palabra tiene una variedad inmensa de acepciones, aunque todas de un significado similar, relacionado con la claridad, el brillo.</div><div>La luz está al comienzo de muchas cosmogonías, la creación se comprende como el paso de la oscuridad a la luz, dice en el génesis: Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz.</div><div>Hablamos de luz desde la luz física que sirve para alumbrar los objetos oscuros, hasta la luz del entendimiento y la luz espiritual. También decimos sacar a luz como hacer visible, incluso dar a luz es similar, nacer al mundo visible.</div><div>Uno de los mitos más conocidos y comentados del libro que luego recibió el nombre de La República de Platón, es el Mito de la Caverna, es la salida desde la oscuridad de la caverna hasta la clara luz del día en su exterior, es un símil que nos muestra el estado de ignorancia que significa estar encadenado en la oscura caverna tomando por realidad las sombras que se proyectan en su interior y cómo romper las cadenas y salir a la luz de la sabiduría.</div><div>Al final del libro VI del mencionado diálogo, Platón, por boca de Sócrates, expone la teoría del conocimiento que luego va a sintetizar en el mito de la caverna, veamos entonces que significa pasar de la ignorancia a la luz en su clave epistemológica.</div><div>El mundo dentro de la caverna es el mundo de la doxa u opinión, el mundo fuera de la caverna es el mundo de la episteme, el primero es un conocimiento sustentado en las apariencias que percibimos a través de los sentidos y el segundo el conocimiento verdadero, el conocimiento de las Ideas.</div><div>En la oscuridad de la caverna o mundo de la opinión, Platón distingue dos formas de conocimiento aparente, la eikasia que son las sombras, se le suele mencionar como la imaginación pero es más bien la fantasía, por ejemplo cuando construimos nuestras opiniones sustentados en prejuicios, por eso un mismo hecho es visto en forma diferente por distintas personas. Eikasia es la conjetura, cuando nos referimos a algo solamente basado en la apariencia y nuestros prejuicios, es la parte más oscura de la caverna.</div><div>Es curioso pero hoy lo que está más de moda es la eikasia, es común escuchar aquello de “yo también tengo derecho de expresar mis opiniones”</div><div>La pistis es cuando tomamos la percepción sensorial de los objetos por realidad, es decir, la creencia. Una creencia puede estar fuertemente arraigada, pero no por eso deja de ser opinión y no conocimiento, tiene una mayor fuerza emocional que la eikasia, pero sigue siendo una doxa. El mérito de la pistis estaría cuando en vez de ser una creencia en la percepción de los objetos se transforma en una creencia en la posibilidad de salir de la caverna, que es la acepción en que se va a tomar pistis cuando se traduce al latín como fides.</div><div>Si un prisionero tiene el suficiente valor para salir de la caverna, en un comienzo se verá enceguecido por la luz, a la que poco a poco se tiene que acostumbrar a través de un proceso paulatino que le lleve de la oscuridad a la luz, es decir un proceso educativo entendido como educir, hacer salir, transformar las potencias en actos.</div><div>Fuera de la caverna, hay también dos etapas, dianoia, el conocimiento razonado y noesis, el conocimiento de la inteligencia pura.</div><div>Dianoia es un conocimiento hipotético que requiere demostración, un muy buen ejemplo es el conocimiento geométrico, que comienza con una hipótesis, pero debe terminar en una demostración. Noesis es un ver con discernimiento, es el uso de la Inteligencia para conocer las Ideas.</div><div>Salir a la luz es entonces pasar de la opinión al conocimiento, del simple derecho a opinar al deber de hacer una búsqueda filosófica. Es cierto que es más cómodo y más fácil dar una simple opinión, pero hay una relación estrecha entre lo difícil y lo verdadero, nada que vale la pena se logra por la comodidad o la facilidad, sino por el esfuerzo y la dificultad. Salir de la oscuridad de la caverna a la luz, requiere primero de valor para ir más allá de las conjeturas y creencias, por más populares que puedan ser y luego de trabajo razonado para ir reemplazando nuestras opiniones por conocimientos.</div></div>]]></content:encoded></item><item><title>Si el tiempo es vida… ¿qué hacer este año con nuestro tiempo?</title><description><![CDATA[Todos los seres humanos en mayor o menor medida, estamos hoy en la búsqueda de estrategias que nos permitan planificar mejor nuestro tiempo, para poder contar con más tiempo. Pero… ¿con más tiempo para qué?Este interrogante, nos remite a un paradigma cuya reflexión es necesaria: el tiempo, no es una medida, sino la vida misma. Ahora bien, si de paradigmas se trata, nos encontramos en la actualidad con uno bien arraigado y es la visualización del tiempo en forma lineal, en el que un día<img src="http://static.wixstatic.com/media/1095aa_46b4af02b85740009cab43b980dbf76a%7Emv2.jpg"/>]]></description><dc:creator>Esperanza Joves</dc:creator><link>https://www.acropolisecuador.org/single-post/2016/01/20/Si-el-tiempo-es-vida%E2%80%A6-%C2%BFqu%C3%A9-hacer-este-a%C3%B1o-con-nuestro-tiempo</link><guid>https://www.acropolisecuador.org/single-post/2016/01/20/Si-el-tiempo-es-vida%E2%80%A6-%C2%BFqu%C3%A9-hacer-este-a%C3%B1o-con-nuestro-tiempo</guid><pubDate>Wed, 20 Jan 2016 13:06:00 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<div><img src="http://static.wixstatic.com/media/1095aa_46b4af02b85740009cab43b980dbf76a~mv2.jpg"/><div>Todos los seres humanos en mayor o menor medida, estamos hoy en la búsqueda de estrategias que nos permitan planificar mejor nuestro tiempo, para poder contar con más tiempo. Pero… ¿con más tiempo para qué?</div><div>Este interrogante, nos remite a un paradigma cuya reflexión es necesaria: el tiempo, no es una medida, sino la vida misma. </div><div> Ahora bien, si de paradigmas se trata, nos encontramos en la actualidad con uno bien arraigado y es la visualización del tiempo en forma lineal, en el que un día transcurre tras otro como si fueran el mismo, entrando lenta e inconscientemente en ese letargo llamado rutina, y vamos perdiendo la capacidad de asombro frente a las nuevas experiencias y la motivación interna por aprender de ellas.</div><div> Desde que inició la era de la industrialización y se creó la necesidad de empezar a medir el tiempo en función del trabajo productivo, se perdió el concepto de la era agraria, en el que se asimilaban los ritmos de los seres humanos y de la naturaleza, en el que había conciencia de los ritmos cíclicos, sincrónicos, diacrónicos y armónicos que combinaban perfectamente la acción y el descanso, la inspiración, la apnea y la espiración. Además para este mismo paradigma actual el tiempo es energía de consumo inmediato: por lo tanto no es acumulable y mucho menos retornable por lo cual es necesario aprovechar cada unidad de tiempo llamada segundo o milisegundo? Produciendo… produciendo…</div><div> Por su carácter subjetivo, llegamos a pensar que la vida se nos va en un minuto o que para alcanzar todo aquello a lo cual aspiramos, nos hace falta una eternidad.</div><div> Lo cierto es que el tiempo es, ante todo, un enigma y no podemos controlarlo, por falta de conocimiento, de confianza en nosotros mismos y de realismo ante las situaciones.</div><div> 1. Falta de conocimiento de lo que queremos en la vida – objetivos – y de lo que nos permite estructurar experiencias constructivas, porque muchas veces vivimos por vivir todo lo que se nos presenta, como si fuéramos actores secundarios en el guión de nuestra propia existencia. Porque actuamos olvidando que la paciencia como decía JAL es una forma de fe, que es necesario saber esperar porque las cosas y los acontecimientos tienen su propio ritmo y nosotros también, porque para poder ver la planta florecer es necesario sembrar la semilla y saber esperar hasta que ella germine sin estar preguntándonos una y otra vez cuándo sucederá, porque no todas las cosas dependen de nosotros y para aliarse con el tiempo y desarrollar una paciencia activa hay que volcarse en lo que sí depende de nosotros y no de los otros y en los resultados que podemos prever y controlar.</div><div>2. Falta de confianza en nosotros mismos, en nuestras decisiones, en nuestra forma de ver la vida y en nuestra posición frente a ella, porque actuamos por complacer o para ser reconocidos. Somos incapaces de decir “no” y nuestro tiempo resulta controlado en gran parte por los otros. </div><div>3. Falta de realismo, porque suponemos, nos imaginamos, pero no somos objetivos con respecto al tiempo que tardan las cosas- Creemos poder hacer un trabajo en menos tiempo de lo estipulado, consideramos innecesario tomar en cuenta los imprevistos y por lo tanto empezamos a vivir más rápido de lo que esperamos, nos aceleramos sin saber por qué ni hacia dónde. “Y la velocidad hace que todo cambie, este movimiento imparable nos produce la ilusión de estar en acción continua, pero para mantenerla hace falta una cierta velocidad física y psicológica que termina por agotar i vaciar al que vive de esta manera, lo que conduce inevitablemente a la superficialidad y por supuesto a la ansiedad que es la demostración del desconcierto y de la falta de metas estables” D.S.G.</div><div>Todo esto se relaciona con móviles que no provienen de nuestro mundo interior. Solemos movernos de manera “justificada” por:</div><div> Motivaciones de tipo fisiológico, como la famosa adicción al estrés, necesitamos dejar las cosas para el último minuto con el fin de emocionarnos artificialmente y poder salir de la vida rutinaria que llevamos. Pero… “la velocidad nos ha robado el tiempo y nos ha alejado del centro íntimo de las cosas, de las personas, de los acontecimientos”. DSG</div><div> Motivaciones de tipo cultural, expresadas en frases como estas: la gente importante nunca tiene tiempo, quisiera ir pero no tengo tiempo…. Esta cultura de lo superficial, de lo que está in y lo que está out nos obliga a rendir culto a lo novedoso y nos aleja de lo eterno, del centro de nuestra existencia.</div><div>Motivaciones de tipo psicológico, cuando aplazamos cosas que tenemos miedo de enfrentar. Cuando evadimos los problemas o autojustificamos nuestra ineficiencia. Cuando creemos que hacemos lo que queremos, cuando realmente somos esclavos de lo que desconocemos. Miedo a las dificultades, a la exigencia, al sobresfuerzo, a perder la comodidad de la estabilidad adquirida. Miedo a tomar decisiones y asumir responsabilidades. Miedo a las críticas y a la desaprobación, a no ser aceptado, a ser excluido o quedar en ridículo. Miedo a ser corregido. Miedo al fracaso, a no ser capaces de alcanzar las metas, a no responder a las expectativas, a quedar desacreditados ante los demás.</div><div> Motivaciones del tipo mal llamado existencial, o sea aquellas motivaciones en las que asociamos la libertad con la falta de control del tiempo, con el argumento favorito: la gente “in” no puede ser esclava del tiempo. Con lo planteado, podríamos concluir: si no sabemos controlar nuestro tiempo, no sabemos controlar nuestra vida. Entonces … ¿quién controla nuestra vida?. Seguramente existen muchas respuestas, La suya, la mía, la de todos aquellos que intentan leer entre líneas; pero la verdad es que si queremos ser dueños de nosotros mismos y dirigir nuestra vida, debemos adueñarnos de nuestro tiempo y hacer con él lo que debemos hacer.</div><div>Esto implica un proceso en el que debemos tener en cuenta tres aspectos fundamentales:</div><div>1. La planificación, esta es una etapa relacionada con objetivos bien formulados, realizables, concretos y con tiempos específicos para ser alcanzados. Tener objetivos, nos permite mantener el eje, es decir: pensar, sentir y actuar de manera coherente. </div><div> Estos objetivos además deben jerarquizarse. Es importante definir prioridades, otorgar tiempo a cada acción, diferenciar lo importante de lo urgente y viceversa, para no entrar en conflictos innecesarios, respecto a diferentes actividades que se nos presentan. De igual forma, en este proceso, se deben tener en cuenta los imprevistos, de los que estadísticamente se sabe, ocupan el 40% de nuestro tiempo. Por lo tanto nuestra actitud frente al control del tiempo debe ser de apertura y flexibilidad, dando espacio a la reflexión, al descanso, a los “divinos ocios”, pues el tiempo no es un enemigo, es nuestro mejor aliado si sabemos planificarlo. El tiempo que se dedica a la planificación, no es tiempo perdido siempre y cuando sigamos el derrotero de lo planificado. Es evidente, que para poder darle ritmo al tiempo hay que disponer de tiempo.</div><div>2. La confrontación, esta se da de manera paralela y nos permite el control de objetivos aquí y ahora. Nos posibilita ver si actuamos bajo la ley del menor esfuerzo: es decir, si empezamos por lo más fácil o por lo que más nos gusta sin atender prioridades; si postergamos lo planificado, o si hemos tenido en cuenta las interrupciones para minimizarlas, o si es el caso enfrentarlas de manera inteligente, lo cual es complejo por la tendencia que tenemos al circunstancialismo para evaluar las propias acciones.</div><div>Esta confrontación de manera inteligente, requiere que nos hayamos ejercitado en la auto observación, que hayamos aprendido a mirarnos objetivamente por dentro, analizando nuestras emociones y pensamientos, poco a poco hasta llegar a trabajar con nosotros mismos desde dentro, como si fuéramos uno más de los objetos externos sobre los cuales podemos actuar. De igual manera esta confrontación necesita que hayamos ejercitado nuestra atención voluntaria, aquella que caracteriza al yo humano y exige un esfuerzo de concentración. Un esfuerzo constante porque para conseguir resultados efectivos es imprescindible una acción consciente y constante, una acción sostenida, positiva y valedera.</div><div>3. La evaluación, este paso nos lleva a reconocer si nuestros objetivos y nuestras acciones responden a nuestra misión. La evaluación nos permite ver si estamos recorriendo el amplio sendero de la continuidad en el que no vamos de un lado al otro, ni tampoco seguimos haciendo las mismas cosas una y otra vez, sino que conducimos nuestros pasos en una dirección definida, ampliando la visión hacia los lados, hacia abajo y hacia arriba, encontrando el sentido de esta dirección, ese sentido que debe tener nuestra vida. Ese sentido en el que tengamos el ritmo que tengamos, necesitamos hacer pausas para entrar en nuestro ser interior, donde nacen, viven y se desarrollan los valores humanos auténticos y duraderos y eso necesita tiempo, serenidad y no velocidad.</div><div> Es necesario reconocer el valor del tiempo y comprender que como diría Seneca “no es que tengamos poco tiempo, sino que perdemos mucho” pues si no sabemos lo que queremos, hacia dónde vamos y por qué?. ¿De qué nos sirve el tiempo?</div><div> Ahora bien para un uso racional del tiempo proponemos tener presentes los siguientes imperativos:</div><div>• Sea organizado. Cumpla con el orden de sus objetivos. • No postergue lo que ya decidió iniciar. • Escriba lo que tiene que hacer. • Comience por lo más difícil. • Termine siempre lo comenzado. • No suponga, cerciórese. • Tenga en cuenta su ritmo biológico. • Haga uso de su programador y de su agenda. No son solo para llevarlos consigo. • Establezca periodos de descanso. • No se justifique ni crea sus propias mentiras: es que no tuve tiempo. • Aprenda a decir no y sobre todo… póngale sentido a todo lo que haga.</div><div>Esperanza Joves R.</div></div>]]></content:encoded></item><item><title>La Filosofía y el diálogo intercultural</title><description><![CDATA[La humanidad es una sola y habita un solo planeta, como tal, es heredera de una dilatada historia en la que millones de seres humanos han trabajado, han luchado, se han esforzado por encontrar las mejores vías para desarrollar la vida humana y alcanzar la justicia, el bienestar, la felicidad. Pero al mismo tiempo, la humanidad es completamente diversa, no hay una persona igual a otra y así se han creado diversas culturas con diferentes perspectivas y enfoques. Se han desarrollado diferentes<img src="http://static.parastorage.com/media/beb4fc4153b940678647774157d91026.png_256"/>]]></description><link>https://www.acropolisecuador.org/single-post/2014/09/20/La-Filosof%C3%ADa-y-el-di%C3%A1logo-intercultural</link><guid>https://www.acropolisecuador.org/single-post/2014/09/20/La-Filosof%C3%ADa-y-el-di%C3%A1logo-intercultural</guid><pubDate>Sat, 20 Sep 2014 17:00:00 +0000</pubDate></item><item><title>Estrés en la oficina: el nuevo enemigo de la salud</title><description><![CDATA[Según la Organización Mundial de la Salud, el estrés le cuesta a las empresas más $300.000 cada año. Visto de esta manera, la cifra resulta enorme, pero al mismo tiempo bastante abstracta. Así que debemos aterrizar esa cifra a nuestra realidad para comprender la magnitud del problema. El estrés laboral es uno de los mayores causantes de problemas de salud en la actualidad. De hecho, hoy se sabe que el 75% de los gastos en salud se deben a enfermedades crónicas evitables. El mal manejo del estrés<img src="http://static.wixstatic.com/media/3001c5e4e7091d058ace59229df0b85b.jpg"/>]]></description><link>https://www.acropolisecuador.org/single-post/2014/08/02/Estr%C3%A9s-en-la-oficina-el-nuevo-enemigo-de-la-salud</link><guid>https://www.acropolisecuador.org/single-post/2014/08/02/Estr%C3%A9s-en-la-oficina-el-nuevo-enemigo-de-la-salud</guid><pubDate>Sat, 02 Aug 2014 17:00:00 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<div><div>Según la Organización Mundial de la Salud, el estrés le cuesta a las empresas más $300.000 cada año. Visto de esta manera, la cifra resulta enorme, pero al mismo tiempo bastante abstracta. Así que debemos aterrizar esa cifra a nuestra realidad para comprender la magnitud del problema.</div><div>El estrés laboral es uno de los mayores causantes de problemas de salud en la actualidad. De hecho, hoy se sabe que el 75% de los gastos en salud se deben a enfermedades crónicas evitables.</div><div>El mal manejo del estrés en la oficina genera diferentes tipos de inconvenientes desde cansancio, irritación o dolores musculares, hasta problemas graves de hipertensión, trastornos de ansiedad y depresión.</div><div>¿Cómo evitar entonces el estrés? Vivimos en un mundo cada vez más complejo y hostil. Por lo tanto, es difícil evitar exponerse a situaciones de presión. Por lo tanto, es importante atacar las causas del estrés. Pero sobretodo, tener la capacidad de manejar las situaciones que generan estrés y dotarse de herramientas que nos permitan eliminarlo.</div><div>Las técnicas son variadas: unas más eficaces que otras. Es importante recalcar, sin embargo, que independientemente de las técnicas utilizadas, la clave de la gestión del estrés radica en la constancia y la profundidad con la que se apliquen estas técnicas y herramientas. Esto, debido a que el estrés está directamente vinculado con el propio manejo de nuestro mundo emocional.</div><div>En Reino Unido se calcula que el 40% de todas las enfermedades laborales está relacionado con una mal gestión del estrés.</div><div>El mundo emocional no es tan complejo como se podría pensar. Pero hay que aprender a conocerlo y ser constante en las prácticas de manejo del estrés.</div><div>Hay varias prácticas ancestrales que han probado ser muy eficaces en la gestión del estrés, como por ejemplo el Yoga, Taichi, ChiKung o la meditación. La dificultad radica tal vez en cómo implementar estas prácticas en nuestro diario vivir. Sobretodo, si pasamos la mayor parte de nuestro tiempo en la oficina.</div><div>Habría entonces que tener la capacidad de acercar poco a poco la vida laboral de la vida diaria. Es decir, evitar la segmentación de nuestra propia vida y comenzar a comprender que la salud se cuida también en el trabajo. La meditación, entonces, y cualquier otro tipo de práctica debería ser parte de nuestra jornada laboral de forma natural.</div><div>Después de todo, 10 minutos de meditación en la oficina, no van a afectar nuestro desempeño laboral, pero si pueden impactar de manera positiva en nuestra salud. </div><div>Por Fernando Glas</div></div>]]></content:encoded></item><item><title>Preguntas para Vivir</title><description><![CDATA[Desde muy pequeños hemos tenido distintas maneras de indagar sobre lo que nos rodea: el tacto, el gusto y el resto de los sentidos han sido los primeros mensajeros de nuestro entorno. Luego descubrimos la forma -humana por excelencia- de descubrir el mundo y a nosotros mismo: las preguntas. Estas nos han acompañado e impulsado a descubrir la vida. ¿Quién no se ha preguntado, alguna vez, quién hizo este mundo y para qué, si existe un destino, cuál es nuestra vocación, qué es el amor, que es la<img src="http://static.wixstatic.com/media/38e04d7460b845d38719e2f7a8554014.png"/>]]></description><link>https://www.acropolisecuador.org/single-post/2014/06/29/Preguntas-para-Vivir</link><guid>https://www.acropolisecuador.org/single-post/2014/06/29/Preguntas-para-Vivir</guid><pubDate>Sun, 29 Jun 2014 17:00:00 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<div><div>Desde muy pequeños hemos tenido distintas maneras de indagar sobre lo que nos rodea: el tacto, el gusto y el resto de los sentidos han sido los primeros mensajeros de nuestro entorno. Luego descubrimos la forma -humana por excelencia- de descubrir el mundo y a nosotros mismo: las preguntas. Estas nos han acompañado e impulsado a descubrir la vida. ¿Quién no se ha preguntado, alguna vez, quién hizo este mundo y para qué, si existe un destino, cuál es nuestra vocación, qué es el amor, que es la muerte?</div><div>Esta necesidad fundamental de preguntar y buscar respuestas es algo que caracteriza al ser humano desde que apareció en la faz de la Tierra. De no haber tenido esa predisposición desde la edad de las cavernas, el hombre no se hubiera atrevido a salir de su oscuro refugio preguntándose: ¿qué hay más allá? Jamás se habría arriesgado a investigar cuáles son los límites de la tierra. Y es que cuando uno se pregunta, recién inicia la maravillosa aventura de descubrir, cambiar y avanzar.</div><div>El acto de preguntar nos saca de la inercia, del automatismo diario, nos permite escapar de la mediocridad para buscar el conocimiento que nos hace falta. Las preguntas son la expresión de esa necesidad de retos que impulsan al ser humano hacia la acción; las preguntas nos abren puertas interiores y exteriores para renovarnos y crecer permanentemente. Seguramente hemos notado que, de entre las muchas preguntas que nos hacemos diariamente, hay unas que nos asaltan cada cierto tiempo, preguntas como: ¿Quién soy realmente?, ¿Existe el destino o todo es casual? ¿En qué consiste la felicidad? ¿Cuál es el sentido de mi vida?…Todos tenemos ese tipo de preguntas porque todos somos, en alguna medida, filósofos.</div><div>Y si alguna vez tú, que lees este articulo, pensaste que este tipo de preguntas no tienen respuesta. O que atenderlas es “perder el tiempo”, detente un minuto. ¿Acaso no es útil conocer cuál es la verdadera felicidad, para no confundirla? ¿Será útil conocer qué sentido tiene la vida o es mejor vivir a ciegas, sin saber de dónde venimos, ni a dónde vamos y finalmente, morir sin saber para qué existimos? Esas, tal vez, deberían ser las preguntas más importantes de nuestra vida.</div><div>Aquellas preguntas fundamentales no son otra cosa que la natural expresión de nuestro ser interior en busca de una vida auténtica y plena.</div><div>¿Que buscamos al dialogar? ¿que buscamos al leer? Acaso no buscamos un “Algo”, y aquello que vamos encontrando acaso no serán hitos de un caminar y no verdades incólumes que aletargan nuestro fundamento de humanidad? Si tu también te haces estas preguntas, te invito a descubrir las respuestas que encontraron los hombres sabios y filósofos de diversas culturas y civilizaciones, pero ante todo a ejercitar lo filosófico, a hacer Filosofía –no a estudiarla- , pues la Filosofía fundamentalmente se la entiende como una vía para acercarse a los misterios de la vida, el hombre y el universo. Sirve, entonces, para conocerse mejor, entender por qué suceden las cosas, descubrir el sentido de la existencia, reflexionar antes de tomar decisiones, comprender mejor a los demás y en suma, para potenciar en nosotros aquellos valores interiores que nos permitirán atravesar con éxito las pruebas de la vida.</div><div>*Javier Hernández es director de Nueva Acrópolis Ambato, abogado y profesor universitario.</div></div>]]></content:encoded></item><item><title>¿Ayudan los libros de Autoayuda?</title><description><![CDATA[Hace pocos meses una popular pareja de locutores de un programa de autoayuda de EE.UU daban fin a sus vidas a través de un pacto suicida. Lynn y John se autodenominaban “maestros de la felicidad” y fueron encontrados muertos en su casa. A raíz de este suceso, muchos terminaron preguntándose: ¿no les sirvió su propio método motivacional? Será difícil encontrar una respuesta, pues ya no están entre nosotros. Yo tampoco tengo esa respuesta, pero si varios motivos para no confiar en los métodos<img src="http://static.wixstatic.com/media/1095aa_b83566ade37041f3af4b97abe3d74046.jpg"/>]]></description><link>https://www.acropolisecuador.org/single-post/2014/03/21/%C2%BFAyudan-los-libros-de-Autoayuda</link><guid>https://www.acropolisecuador.org/single-post/2014/03/21/%C2%BFAyudan-los-libros-de-Autoayuda</guid><pubDate>Fri, 21 Mar 2014 17:00:00 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<div><div>Hace pocos meses una popular pareja de locutores de un programa de autoayuda de EE.UU daban fin a sus vidas a través de un pacto suicida. Lynn y John se autodenominaban “maestros de la felicidad” y fueron encontrados muertos en su casa.</div><div>A raíz de este suceso, muchos terminaron preguntándose: ¿no les sirvió su propio método motivacional?</div><div>Será difícil encontrar una respuesta, pues ya no están entre nosotros. Yo tampoco tengo esa respuesta, pero si varios motivos para no confiar en los métodos modernos de “autoayuda”.</div><div>¿Sirven las recetas de cocina?</div><div>Por supuesto que funcionan… cuando uno tiene muy pocas nociones de cocina. Si uno no tiene una mínima idea de cómo preparar alimentos para tener un almuerzo relativamente decente, es indispensable tener instrucciones claras y sencillas. De otra manera, podríamos echar a perder los ingredientes y nuestra salud.</div><div>Las recetas de cocina pueden ser útiles pero no enseñan realmente a cocinar. Cuando uno sabe cocinar, no necesita de recetas. Es suficiente confiar en el propio sentido común y en la creatividad del cocinero para llegar a generar sus propias recetas. Luego, con el tiempo, el cocinero podrá irle agregando una pizca de intuición de tanto en tanto a las recetas para crear nuevos platos suculentos y únicos.</div><div>Ningún gran cocinero se hizo grande leyendo libros de recetas de cocina.</div><div>Lo mismo sucede con las “recetas” propuestas por la gran mayoría de libros de autoayuda para encontrar la felicidad. El ser humano es mucho más complejo cómo para lograr mejorar su vida interior a través de una sola y única receta. Y una de los problemas elementales de los métodos de autoayuda es que proponen una sola y única receta para encontrar la felicidad: Por lo general, todo lo anterior no vale y este nuevo y único método logrará ayudar al lector a mejorar sus relaciones, el trabajo, la vida familiar, el sexo, etc.</div><div>Por lo general, los libros de autoayuda manejan un lenguaje infantil y repetitivo, utilizando ejemplos particulares para demostrar la validez del método. Repasaremos estos aspectos:</div><div>El lenguaje infantil</div><div>¿Por qué intentamos hablar a los adultos con un lenguaje infantil? Cierto, el lenguaje fácil e infantil puede tener sus ventajas. El lector puede leer con mayor rapidez el texto y entenderlo sin realizar demasiados esfuerzos. De la misma manera, el escribir para “niños” otorga al escritor cierta autoridad… pues él no es un niño. ¿Pero son sus ideas válidas? Eso no es tan seguro. El lector responsable tendrá que comprobarlo.</div><div>Por otro lado, está comprobado de manera científica que un lenguaje más creativo y complejo ayuda a que el cerebro humano se estimule y haga trabajar la creatividad. De esta manera se integran mejor los conocimientos.</div><div>El Quijote, probablemente, seguirá siendo un clásico en 100 años. ¿Sucederá lo mismo con obras como Twilight? Difícilmente.</div><div>El lenguaje repetitivo</div><div>Es muy común encontrarnos con un lenguaje repetitivo en los textos de autoayuda. Ideas que se repiten una y otra vez. Es cierto que es importante repetir las ideas claves para que el lector las pueda comprender e integrar. Pero, ¿repetirlas tantas veces? ¿No será en realidad que el “método” es muy pobre o carente de bases y los autores no tienen nada más que decir?</div><div>Los ejemplos particulares</div><div>Los libros de autoayuda están plagados de ejemplos particulares. A partir de estos ejemplos producto de las vivencias del autor -o las de terceros- se desarrollan “teorías”. Es decir que utilizan un método empírico para sacar sus conclusiones.</div><div>Si bien es cierto, es totalmente respetable el que una persona a través de su propia observación logre resolver los nudos de su personalidad, pero esto no implica necesariamente que tal método sea válido para todos los demás. ¿Quién lo puede garantizar?</div><div>¿Cómo saber si el método es válido?</div><div>La Naturaleza es la gran maestra del ser humano. La observación de nuestra propia naturaleza y la de nuestro entorno puede permitirnos comprender mejor nuestros propios actos. Las respuestas a todas nuestras preguntas se encuentran en nosotros mismos. La filosofía como método, es decir, la búsqueda de la Verdad, nos puede ayudar a encontrar las respuestas en la Naturaleza.</div><div>Pero es importante saber si estamos buscando respuestas en esa naturaleza interior propia de todo ser humano o le hacemos las preguntas a esos oscuros enemigos que habitan nuestra personalidad y que son los verdaderos causantes de nuestros problemas; esos enemigos que paradójicamente son los que estamos tratando de eliminar.</div><div>A través de esta reflexión no pretendo invalidar todos los libros de autoayuda, sino más bien concientizar a los lectores a leer de manera responsable y a no creer ciegamente en un método por el simple hecho de haber sido publicado o que sea popular en internet.</div><div> El desarrollo interior implica un esfuerzo constante y meditación. Por lo tanto, cualquier método que ofrezca recetas rápidas, inflexibles y que no invite al lector a pensar por sí mismo debería ser analizado dos veces antes de ser adoptado. </div><div>Fernando Glas es instructor de Filosofía en Nueva Acrópolis Guayaquil y es Consultor empresarial especializado en Talento humano.</div></div>]]></content:encoded></item><item><title>¡Los vegetales están de moda!</title><description><![CDATA[Una perspectiva filosófica sobre la alimentación del ser humano. Los vegetales están de moda! Así como correr o hacer crossfit, los vegetales están de moda. Las costumbres de vida en Occidente han evolucionado rápidamente en los últimos años: todo lo que apunte hacia una vida “sana” es válido. De ahí un sinnúmero de corrientes alimenticias que buscan prolongar la vida del ser humano de manera saludable: ovovegetarianos, lactovegetarianos, veganos, frutivoros, y otras más. El vegetarianismo toma<img src="http://static.wixstatic.com/media/1c347b3c23fa486e6a81e65a6950fd43.png"/>]]></description><link>https://www.acropolisecuador.org/single-post/2014/01/20/%C2%A1Los-vegetales-est%C3%A1n-de-moda</link><guid>https://www.acropolisecuador.org/single-post/2014/01/20/%C2%A1Los-vegetales-est%C3%A1n-de-moda</guid><pubDate>Mon, 20 Jan 2014 17:00:00 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<div><div>Una perspectiva filosófica sobre la alimentación del ser humano.</div><div>Los vegetales están de moda! Así como correr o hacer crossfit, los vegetales están de moda. Las costumbres de vida en Occidente han evolucionado rápidamente en los últimos años: todo lo que apunte hacia una vida “sana” es válido. De ahí un sinnúmero de corrientes alimenticias que buscan prolongar la vida del ser humano de manera saludable: ovovegetarianos, lactovegetarianos, veganos, frutivoros, y otras más.</div><div>El vegetarianismo toma fuerza y ya no es visto como una costumbre exótica. Si bien es cierto, siguen siendo una minoría - los que optan por esta tendencia- pero su voz se escucha cada día con mayor claridad. Los que comemos carne, a veces sentimos cierta culpa. ¿Pero debemos realmente sentirla? ¿Es realmente el ser humano vegetariano por naturaleza como pregonan algunos vegetarianos? Vale la pena hacerse la pregunta de manera seria y consciente, y analizar con calma la cuestión.</div><div>Pasaran 100 años más antes de que omnívoros (y no carnívoros como se empeñan en llamarlos “los del otro bando”) y vegetarianos se pongan de acuerdo. Y seguramente, dentro de 100 años, la humanidad tendrá temas de preocupación mucho más serios. Entre otros, la búsqueda de alimentos y agua que abastezca a toda la humanidad.</div><div>¿Quién tiene la razón?</div><div>En la actualidad, hay teorías científicas que respaldan las dos tendencias. Se dice tantas cosas sobre la anatomía del ser humano para respaldar la hipótesis de que somos por naturaleza vegetarianos: explicaciones sobre el tamaño de los intestinos, la forma y estructura de nuestra dentadura y otros tantos datos científicos bastante difíciles de comprender para nosotros los no-científicos. Además, el consumo de carnes también sería el causante de varias enfermedades que afectan al ser humano como algunos tipos de cáncer, la arteriosclerosis, los infartos cardiacos, incluso podría ser causante de la infertilidad masculina y las depresiones.</div><div>Pero también hay teorías que respaldan, de manera científica la hipótesis de que la anatomía del ser humana es omnívora y que, por lo tanto, es natural que el ser humano consuma carne.</div><div>Por otro lado, una de las debilidades de la dieta vegetariana radica justamente en la pobreza de una dieta focalizada en ciertos productos estrella como la soya. La soya es efectivamente un alimento barato, pero en su gran mayoría es transgénica. Además, nuestro consumo de soya se centra sobre todo en sus derivados: aceite, leche, leche en polvo, “carne” de soya entre otros. Como cualquier otro producto industrializado, pierde una buena parte de sus propiedades durante el proceso de industrialización. Finalmente, se dice que la soya contiene fitoestrógenos que podrían afectar el equilibro hormonal del ser humano.</div><div>Es importante considerar además que la mayoría de las legumbres que consumimos están contaminadas por pesticidas. En su último estudio, la Autoridad Europea para la Seguridad Alimentaria encontró 338 residuos de pesticidas en las legumbres que se consume en Europa. El número de pesticidas utilizados en Latinoamérica debe ser significativamente mayor.</div><div>Entonces, ¿!que comer?!</div><div>Como pueden observar, el debate no es fácil. Uno de los problemas principales es que tal debate se centra principalmente en una perspectiva materialista. Es decir que toma en cuenta solo aspectos físicos relacionados al ser humano y a los productos que consume. Olvidando que el ser humano es mucho más que un cuerpo físico.</div><div>El segundo error radica en considerar al ser humano como un animal más y por lo tanto compararlo anatómicamente con animales herbívoros y carnívoros para sustentar una u otra teoría.</div><div>Sería interesante entonces plantear una nueva perspectiva que considera al hombre desde una visión más humana y menos como un objeto.</div><div>Lo que diferencia al hombre del animal es su nivel de conciencia. Es decir que el hombre tiene capacidad de razonar y, por lo tanto, de tomar decisiones responsables.</div><div>Independientemente de todo aspecto anatómico y saludable, la realidad es que el consumo de carne en el mundo aumenta cada año. Esto implica necesariamente un aumento de la producción de animales de consumo humano. Y esto a su vez genera un aumento en la contaminación ambiental y obviamente del número de animales que terminan en el matadero.</div><div>Tal vez, la pregunta que deberíamos hacernos es si ese exceso de producción, contaminación y sacrificio de animales son justificados. De hecho, la verdadera pregunta es si estamos hablando de un verdadero sacrificio… sacro-oficio.</div><div>El verdadero sacrificio es la acción realizada con conciencia. Si nos alimentáramos de manera consciente, tal vez entenderíamos que cuando comemos carne, nos alimentamos de un ser que tuvo vida, como nosotros. De la misma manera, entenderíamos que para la producción de cada alimento –vegetal o animal- hay decenas, tal vez, cientos de seres humanos que colaboraron con su trabajo, realizado seguramente con esfuerzo y con amor.</div><div>Si tuviéramos un poco más de conciencia, tendríamos entonces mucho menos desperdicio de alimentos en los restaurantes, pero también en nuestros hogares. Tal vez entonces habría menos problemas ecológicos en el mundo. Y este sería un mejor lugar para vivir… tanto para omnívoros cómo para vegetarianos.</div></div>]]></content:encoded></item><item><title>La bomba silenciosa</title><description><![CDATA[Hay demasiados seres humanos en nuestro planeta? Sobre la explosión demográfica y sus consecuencias El 11 de julio se conmemoró, una vez más, el Día Mundial de la Población que fue establecido en 1989 por el PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo) con el objeto de tomar conciencia de las problemáticas de la población y el crecimiento demográfico Cuando se conversa cotidianamente sobre los problemas más acuciantes del mundo actual usualmente se trata de muchas crisis como la<img src="http://static.wixstatic.com/media/1095aa_7d02f0fae95a4e21b0340cf7444c2ba0.jpg"/>]]></description><link>https://www.acropolisecuador.org/single-post/2013/12/29/La-bomba-silenciosa</link><guid>https://www.acropolisecuador.org/single-post/2013/12/29/La-bomba-silenciosa</guid><pubDate>Sun, 29 Dec 2013 17:00:00 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<div><div>Hay demasiados seres humanos en nuestro planeta?</div><div>Sobre la explosión demográfica y sus consecuencias</div><div>El 11 de julio se conmemoró, una vez más, el Día Mundial de la Población que fue establecido en 1989 por el PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo) con el objeto de tomar conciencia de las problemáticas de la población y el crecimiento demográfico</div><div>Cuando se conversa cotidianamente sobre los problemas más acuciantes del mundo actual usualmente se trata de muchas crisis como la ambiental, financiera, el colapso de las ciudades, etc. pero rara vez aparece el tema de la población. Sin embargo es uno de los problemas más grandes que tenemos.</div><div>En el año 1.800 la población mundial era más o menos 1.000 millones de personas. En un siglo creció en un 65% llegando para 1.900 a 1.650 millones. Para 1950 llegó a poco más de 2.500 millones: un incremento de un 52% en medio siglo. En los próximos 40 años se llegó a poco más de los 5.000 millones de habitantes, un aumento de un 100% en cuatro décadas. Para el año 2.000 se cruzó la barrera de los 6.000 millones. Eso significa que la población creció un 364% durante el siglo 20. Es una aceleración brutal.</div><div>En la actualidad, hemos cruzado la barrera de los 7.000 millones de personas y se estima que antes de finalizar el siglo 21 habremos cruzado la barrera de los 10,000 millones de personas, porque el crecimiento está desacelerando.</div><div>De las cifras a la realidad</div><div>Cuando lo vemos así, como cifras, es una estadística más, pero cuando sufrimos sus consecuencias concretas es otra cosa. Cuando una población crece, cuánto más rápido, hay más niños y jóvenes, porque son ellos el incremento. Eso significa que todavía un buen porcentaje de personas, más o menos entre 1.500 a 2.000 millones es todavía una población todavía pasiva que no impacta sobre la demanda laboral, de vivienda y otras que ya están escasas y cuya tasa de crecimiento es muy inferior al de la población.</div><div>El incremento de la población significa la demanda de bienes básicos e imprescindibles para la supervivencia como agua, alimentos y vivienda. Eso se traduce en una demanda de recursos hídricos y tierra cultivable, que se disputan el espacio con la construcción de viviendas. El paisaje bucólico de un pueblo de pocas casas a la orilla de un río o cerca de él, rodeado de tierras fértiles cultivables, está siendo reemplazado por un suelo cada vez más contaminado y un hacinamiento de personas que ha llevado a un crecimiento vertical de las ciudades con el resultado natural de una congestión de todos los servicios.</div><div>Pero este incremento poblacional también se expresa en una demanda de bienes no imprescindibles, pero que en nuestra forma de vida se han transformado en necesarios, como son la cada vez mayor cantidad de maquinarias, equipos y aparatos, que a su vez demandan electricidad, hidrocarburos y otros tipos de combustibles.</div><div>A modo de ejemplo, en el año 2012, se fabricaron 84 millones de automóviles en el mundo, aún porcentualmente es bastante. Esto equivale a un automóvil nuevo cada 83 habitantes. Pero lo más grave es que todo ellos requieren de espacio para estacionarse, si todos esos vehículos se estacionaran, uno al lado de otro, necesitaríamos unas 50.000 hectáreas, para estacionar sólo los nuevos de un año, si es que no se movieran, pero todos ellos van de un lado a otro para lo cual se necesita mucho más espacio. Todos ellos demandan combustible. Eso se traduce en un uso masivo de derivados del petróleo con la consiguiente contaminación del aire vital. También requieren de caucho para los neumáticos, que a medida que ruedan parte queda pegado en los caminos, pero una buena parte va también a contaminar el aire. Consumen cantidades ingentes de aceite que una vez utilizada se transforma en una basura contaminante de tierras y ríos.</div><div>Pero este no es un problema de los automóviles solamente. Los productos electrónicos: computadoras, teléfonos celulares, televisores y otros, generan 40.000.000 de toneladas de desperdicios por año: eso significa más de 75 toneladas por segundo… y ésta es una basura muy contaminante. Se venden unos 1.160 millones de teléfonos celulares por año, lo que equivale a unos 2.200 cada minuto. Se consumen 500 mil millones de bolsas plásticas anualmente en el Mundo. De ellas, sólo el 1% de las bolsas son recicladas y en cada kilómetro cuadrado del océano podemos encontrar más de 46.000.</div><div>Aunque estos sean unos pocos ejemplos, nos muestran que el crecimiento de la población es, como lo han dicho algunos pensadores, una bomba silenciosa.</div><div>Leonardo Santelices es fundador y director de Nueva Acrópolis en Ecuador. Dicta cursos y conferencias de filosofía desde hace más de 30 años.</div></div>]]></content:encoded></item><item><title>El exceso de información, una nueva forma de contaminación</title><description><![CDATA[El neurólogo ruso Levon Badalian (1929-1994), que se dedicó de forma especial a la neurología infantil, advertía sobre el daño que el exceso de información provoca en el desarrollo neurológico y cerebral de los niños, siendo este el causante de muchos de los trastornos del aprendizaje... El psicólogo británico David Lewis ha acuñado el término Information Fatigue Syndrome (IFS), Síndrome de Fatiga por Exceso de Información. Este término se utiliza para caracterizar el elevado nivel de estrés de<img src="http://static.wixstatic.com/media/34a06998b3dd45e718c519ae53919e5a.jpg"/>]]></description><link>https://www.acropolisecuador.org/single-post/2013/11/26/El-exceso-de-informaci%C3%B3n-una-nueva-forma-de-contaminaci%C3%B3n</link><guid>https://www.acropolisecuador.org/single-post/2013/11/26/El-exceso-de-informaci%C3%B3n-una-nueva-forma-de-contaminaci%C3%B3n</guid><pubDate>Tue, 26 Nov 2013 17:00:00 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<div><div>El neurólogo ruso Levon Badalian (1929-1994), que se dedicó de forma especial a la neurología infantil, advertía sobre el daño que el exceso de información provoca en el desarrollo neurológico y cerebral de los niños, siendo este el causante de muchos de los trastornos del aprendizaje...</div><div>El psicólogo británico David Lewis ha acuñado el término Information Fatigue Syndrome (IFS), Síndrome de Fatiga por Exceso de Información.</div><div>Este término se utiliza para caracterizar el elevado nivel de estrés de quienes intentan a toda costa asimilar el caudal de información que les llega constantemente a través de la televisión, teléfonos móviles, periódicos, libros, faxes y, sobre todo, de Internet. El IFS se caracteriza por un estado psicológico de hiperexcitación y ansiedad al verse ante un amplio mar de información y contar, literalmente, con millones de páginas. Pero, al mismo tiempo, provoca miedo e inseguridad por no poder manejar esa inmensa cantidad de información. En muchos casos lleva, incluso, a la parálisis de la capacidad analítica, pudiendo conducir a decisiones imprudentes y a conclusiones distorsionadas.</div><div>Esta nueva forma de contaminación ha sido llamada Infoxicación.</div><div>La infoxicación es lo que tenemos cuando la información que nos rodea, o aquello que creemos que debiéramos saber, supera nuestra capacidad de asimilación.</div><div>Aunque no todo el mundo tiene acceso a la totalidad de los medios, para todos se ha incrementado, en progresión geométrica, la cantidad de datos con relación a los que teníamos disponibles hace algunos años. Pero la pregunta fundamental que nos hacemos ante esta avalancha es: ese enorme crecimiento de datos ¿ha hecho crecer de igual forma nuestro conocimiento?</div><div>El contar con más datos, tener información al día, estar conectado de forma permanente, no necesariamente significa que se conoce más, o que se comprende mejor lo que sucede.</div><div>Datos, información e inteligencia</div><div>Los datos –las cifras, la cantidad, la anécdota, el suceso– son la materia prima de la información. Lo que hoy se escucha como noticias son generalmente datos, “sucedió esto o aquello”, y se supone que en las imágenes, fotografías o filmaciones que se muestran estamos viendo la realidad; pero se nos olvida que la cámara no capta todo, sino lo que quiere captar el que la maneja, o lo que queda tras ser editadas las tomas parciales. Datos son fechas, lugares, nombres; lo que en realidad tenemos no es un exceso de información, sino un exceso de datos.</div><div>La información es la capacidad de responder preguntas que expliquen los datos, por qué sucedió esto o aquello, cuál es la razón de que las cifras suban o bajen. La información requiere, necesariamente, del pensamiento. Una secuencia rápida de imágenes, sonidos y locución puede resultar impactante para convencer al consumidor o al elector, como ya advertía Vance Packard al final de los años 50, pero no permite hacer el proceso reflexivo que lleva a comprender el porqué de los sucesos. El océano de datos que recibimos diariamente y a los que tenemos acceso, solo puede ser útil en la medida en que lo podamos procesar como información. No basta con estar enterado de que algo sucedió, es necesario saber por qué sucedió, en qué entorno y contexto sucedió; ahí sí vamos a estar informados; antes de eso solo estaremos impactados e, incluso, saturados por exceso de impacto. Los datos dicen lo que está sucediendo, pero la información nos ayuda a comprender por qué sucede.</div><div>La inteligencia es, fundamentalmente, la capacidad de discernir: saber qué es una cosa, qué es otra y cuál es la diferencia entre ambas. Puede parecer sencillo, pero para lograr el conocimiento necesitamos discernimiento, saber qué es lo correcto para poder diferenciarlo de lo que no lo es. Esto proporciona principios y criterios.</div><div>A través de los datos elaboramos un proceso de pensamiento. Pero para que toda información sea algo útil, es necesario aplicar el discernimiento, evaluarla de acuerdo a un buen criterio, contrastarla con principios fundamentales para saber su validez. En definitiva, es la inteligencia la que produce el conocimiento.</div><div>El exceso de datos se transforma en una intoxicación cuando no puede ser digerido; para lograr esta asimilación es necesario pensar sobre ello para comprender hacia dónde van los procesos y no quedarnos solo con el impacto de los datos.</div><div>Es importante comprender lo que sucede, pero no basta; es preciso desarrollar la creatividad necesaria para resolver los desafíos; lograr un conocimiento prospectivo que permita adelantarse a los hechos; comprender el sentido de las cosas; en fin, es necesario tener conocimiento verdaderamente estratégico, que es el producto de la inteligencia. Todo ello es preguntarse, es hacer filosofía.</div><div>Hacer filosofía es descubrir el filósofo que todos llevamos dentro, es desarrollar nuestras potencialidades latentes, es asombrarnos ante la vida y el mundo, es buscar la sabiduría sin sectarismos. Eso es en realidad la filosofía a la manera clásica: el mejor remedio para salir de la intoxicación por exceso de datos, que nos hace caer en las grandes tenazas de la manipulación.</div><div>*Leonardo Santelices es Director nacional de Nueva Acropolis Ecuador</div></div>]]></content:encoded></item><item><title>¿El Espionaje, es realmente algo malo?</title><description><![CDATA[De Sun Tzu hasta el Caso Snowden. Por Leonardo Santelices* El caso de Edward Snowden, ex técnico de la CIA y de la Agencia de Seguridad Nacional y en los últimos meses empleado de un contratista de defensa, que ha decidido hacer público documentos a los que tuvo acceso en su trabajo y que estaban clasificados como documentos secretos, se ha transformado en un hecho mediático de grandes proporciones que ha llevado a diferentes gobiernos a pronunciarse de diferentes formas, evidenciando su<img src="http://static.wixstatic.com/media/1095aa_cab770bcda7841359dc1e8167bb026e3.jpg"/>]]></description><link>https://www.acropolisecuador.org/single-post/2013/10/29/%C2%BFEl-Espionaje-es-realmente-algo-malo</link><guid>https://www.acropolisecuador.org/single-post/2013/10/29/%C2%BFEl-Espionaje-es-realmente-algo-malo</guid><pubDate>Tue, 29 Oct 2013 17:00:00 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<div><div>De Sun Tzu hasta el Caso Snowden.</div><div>Por Leonardo Santelices*</div><div>El caso de Edward Snowden, ex técnico de la CIA y de la Agencia de Seguridad Nacional y en los últimos meses empleado de un contratista de defensa, que ha decidido hacer público documentos a los que tuvo acceso en su trabajo y que estaban clasificados como documentos secretos, se ha transformado en un hecho mediático de grandes proporciones que ha llevado a diferentes gobiernos a pronunciarse de diferentes formas, evidenciando su ubicación en el escenario geopolítico mundial y a ocupar espacios en el teatro mediático.</div><div>El tema central de este caso es el espionaje, en la actualidad muy eficiente en cuanto a cantidad, debido a los medios tecnológicos con que se cuenta, se puede “filtrar” millones de correos electrónicos y llamadas telefónicas, pero esa gran cantidad de datos no significa que sean necesariamente útiles a la hora de obtener resultados de ellos, pero si significa una incursión no autorizada en la vida privada de las personas.</div><div>Esto de los espías tiene diferentes caras, desde algunas exóticas como Mata Hari hasta personajes literarios como James Bond, el personaje de Ian Fleming que además de las novelas ha animado más de 20 películas desde el Doctor No, que ya cumplió 50 años. Sin tanto glamour y de acuerdo a las posibilidades de cada cual, los gobiernos, las empresas, los partidos y movimientos políticos utilizan el espionaje, es decir, buscan enterarse de lo que está haciendo su competencia y como lo que hace le podría afectar.</div><div>¿Es el espionaje algo moderno y producto de las sofisticadas tecnologías o ha sido utilizado en otras épocas?</div><div>El estratega chino Sun Tzu, que vivió se piensa en el siglo VI a.C. aunque otros lo sitúan en el IV, dedica un tema específico al uso de los espías en su magnífica obra El Arte de la Guerra, dice que es fundamental obtener información previa antes de emprender una operación, información que permita adelantarse a los hechos antes que ocurran.</div><div>La información previa no puede obtenerse de fantasmas ni espíritus, ni se puede tener por analogía, ni descubrir mediante cálculos. Debe obtenerse de personas; personas que conozcan la situación del adversario.</div><div>Existen cinco clases de espías: el espía nativo, el espía interno, el doble agente, el espía liquidable, y el espía flotante. Cuando están activos todos ellos, nadie conoce sus rutas: a esto se le llama genio organizativo, y se aplica al gobernante. Los espías nativos se contratan entre los habitantes de una localidad. Los espías internos se contratan entre los funcionarios enemigos. Los agentes dobles se contratan entre los espías enemigos. Los espías liquidables transmiten falsos datos a los espías enemigos. Los espías flotantes vuelven para traer sus informes.</div><div>No sólo habla del uso del espionaje sino de diferentes tipos de espías y luego explica la utilidad de cada uno, quizás el pragmatismo de Sun Tzu puede resultar un poco fuerte, pero el explica que todos los medios son válidos cuando se trata de evitar la guerra y la muerte de personas. Hoy, de una u otra forma casi todos los países del mundo siguen utilizando el espionaje de diversas maneras, aunque ya sin mucha sutileza.</div><div>De todos modos el espionaje también tiene sus normas, no cualquiera puede ser espía y Sun Tzu pone sus condiciones para el uso de los espías:</div><div>No se pueden utilizar a los espías sin sagacidad y conocimiento; no puede uno servirse de espías sin humanidad y justicia, no se puede obtener la verdad de los espías sin sutileza. Ciertamente, es un asunto muy delicado. Los espías son útiles en todas partes.</div><div>Este último párrafo es de vital importancia, sin duda los medios técnicos permiten hacer un espionaje masivo e inmiscuir las narices en asuntos privados de las personas, pero no basta con tener muchos datos y con escuchar y leer lo que habla y escribe todo el mundo, lo fundamental como recomienda Sun Tzu, es tener sagacidad y conocimiento, la acumulación de datos no aporta ninguna de las dos.</div><div>Para que el espionaje sea útil, es fundamental llegar a un cierto nivel razonable de veracidad en la información y para eso las máquinas es muy poco lo que pueden aportar, para ello, Sun Tzu pide humanidad y justicia acompañada de sutileza, cosas harto difícil de encontrar en estos tiempos de la política espectáculo.</div><div>*Leonardo Santelices es fundador y director de Nueva Acrópolis en Ecuador. Dicta cursos y conferencias de filosofía desde hace más de 30 años.</div></div>]]></content:encoded></item><item><title>¿Consumir menos para ser feliz?</title><description><![CDATA[De las necesidades infinitas y la búsqueda de la felicidad. Así como usted está leyendo este artículo, hace unos días también yo estuve haciendo zapping en la web, es decir, webeando (y por qué no si al usar el chat, uno está chateando) encontré un hecho que conmocionó la opinión internacional: era el caso de la alemana Heidemarie Schwermer, quien hace 16 años había decidido desprenderse de todas sus posesiones materiales y enfrentar la vida sin dinero. El caso de Schwermer en nuestra sociedad<img src="http://static.wixstatic.com/media/1095aa_39010dc42e174eaba207eaccc0e50423.png"/>]]></description><link>https://www.acropolisecuador.org/single-post/2013/09/20/%C2%BFConsumir-menos-para-ser-feliz</link><guid>https://www.acropolisecuador.org/single-post/2013/09/20/%C2%BFConsumir-menos-para-ser-feliz</guid><pubDate>Fri, 20 Sep 2013 17:00:00 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<div><div>De las necesidades infinitas y la búsqueda de la felicidad.</div><div>Así como usted está leyendo este artículo, hace unos días también yo estuve haciendo zapping en la web, es decir, webeando (y por qué no si al usar el chat, uno está chateando) encontré un hecho que conmocionó la opinión internacional: era el caso de la alemana Heidemarie Schwermer, quien hace 16 años había decidido desprenderse de todas sus posesiones materiales y enfrentar la vida sin dinero.</div><div>El caso de Schwermer en nuestra sociedad consumista, por supuesto, causa gran sorpresa, ya que alguien, que no por las circunstancias sino por decisión, un día decidió quitarse peso, viviendo tan sólo cual caracol: únicamente con lo necesario a cuestas, digna e inteligente ante todo más que menesterosa e indigente.</div><div>Pero éste no es un caso aislado. Según se sabe, una ocasión, un turista fue a visitar a un personaje que era considerado sabio y éste quedó estupefacto al ver que su casa sólo tenía una estancia llena de libros con una mesita y un banco, que eran sus únicos muebles. Y le preguntó:</div><div>- Maestro, ¿dónde tienes tus muebles?</div><div>- Y los tuyos, ¿dónde están? - replicó el maestro.</div><div>- ¿Los míos? Yo sólo estoy de paso.</div><div>- Yo también, respondió el maestro.</div><div>Ya hace más de veinte años los “yuppies” se dieron cuenta que por intentar ganar mucho dinero trabajaban demasiado, llenándose de stress y robándole horas a la vida familiar y al sueño. De ahí nació una nueva necesidad: la de vivir de manera sencilla.</div><div>Este nuevo estilo de vida se denominó Downshifting, pero lamentablemente tuvo mucho tinte New Age, por lo que quedó en buena medida supeditada a vestimenta, alimentación y demás costumbres, que al final de cuentas resultaron ser más costosas por tratarse de un nicho de mercado.</div><div>Esta actitud ante la vida no es nueva, ni mucho menos un invento de la sociedad moderna. Podemos nombre, por ejemplo, a los Filósofos Estoicos como sus principales exponentes. Epícteto decía: “El valor que damos al dinero, al estatus y a la competencia envenena nuestras relaciones personales. La vida feliz será imposible mientras no simplifiquemos nuestros hábitos y no moderemos nuestros deseos”. </div><div>En el cristianismo encontramos axiomas como: “Oh Señor, no me concedas ni pobreza ni riqueza”. En el Taoísmo se afirmaba que: “aquel que sabe lo que es suficiente, es rico” (Lao Tsé). Platón expone la necesidad de equilibrar las distintas actividades dando validez hasta a los divinos ocios. El budismo siempre ha propuesto: “el sendero del medio”, ni pobreza ni riqueza sin sentido. También Erich Fromm en el siglo XX mencionaba: “Los seres humanos lo tienen todo, pero carecen de sí mismos”.</div><div>La Felicidad es gratuita Hay “cosas” que definitivamente no se pueden comprar: la alegría, la amistad, el hogar y la cultura son definitivamente gratis. Después de todo disfrutar de un atardecer no cuesta nada.</div><div>Es cierto que existe un desequilibrio socioeconómico. Pero el desequilibrio es principalmente humano: si uno busca alimentarse –en realidad solo comer- o vestirse el mercado lo oferta, pero en qué momento dentro de esta cadena de deseos infinitos hacia cosas y personas podemos serenamente decir: “es suficiente”?</div><div>Hoy por hoy es considerado un mediocre aquel que reconoce los límites suyos frente a los otros y el entorno. </div><div> “Nada es suficiente para quien lo suficiente es poco” así Epicuro pese a ser considerado hedonista por muchos, se refería a las principales virtudes humanas la templanza, la prudencia, el reconocimiento de lo necesario. Varias corrientes de pensamiento actuales plantean reducir el consumo. Después de todo, para que comprar cosas innecesarias con un dinero que ni siquiera aún se dispone? Porque tenemos muchas corbatas si al final de cuentas solo tenemos un cuello? </div><div>¿Será tal vez que el vacío interior ha hecho de nuestra existencia una lona agujereada, un costar sin asiento, un agujero negro que atrae y devora todo y en esa pretensión de llenarse de cosas va absorbiendo y disolviendo inclusive esa luz de Humanidad?Javier Hernández es director de Nueva Acrópolis Ambato, abogado y profesor universitario.</div></div>]]></content:encoded></item><item><title>Cómo Descubrir mi Vocación</title><description><![CDATA[Allí donde se cruzan tus talentos y las necesidades del mundo, está tu vocación. Aristóteles La palabra vocación proviene del latín vocatio, que significa llamado. Es un término que hace alusión al hecho de dedicarse a alguna actividad para la que se tiene disposición o inclinación de forma natural. La vocación, tomando en cuenta su definición y desde un punto de vista filosófico, sería entonces un llamado interior, una actitud y una postura hacia y ante la vida. El descubrimiento de nuestra<img src="http://static.wixstatic.com/media/1095aa_26e1999516734bf1bbd7dd6b976a6477.gif"/>]]></description><link>https://www.acropolisecuador.org/single-post/2013/08/29/C%C3%B3mo-Descubrir-mi-Vocaci%C3%B3n</link><guid>https://www.acropolisecuador.org/single-post/2013/08/29/C%C3%B3mo-Descubrir-mi-Vocaci%C3%B3n</guid><pubDate>Thu, 29 Aug 2013 17:00:00 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<div><div>Allí donde se cruzan tus talentos y las</div><div>necesidades del mundo, está tu vocación.</div><div>Aristóteles</div><div>La palabra vocación proviene del latín vocatio, que significa llamado. Es un término que hace alusión al hecho de dedicarse a alguna actividad para la que se tiene disposición o inclinación de forma natural. La vocación, tomando en cuenta su definición y desde un punto de vista filosófico, sería entonces un llamado interior, una actitud y una postura hacia y ante la vida.</div><div>El descubrimiento de nuestra vocación es el resultado de una profunda reflexión filosófica sobre el sentido de la vida y de nuestro rol en ella. Y no debería reducirse tan sólo a una elección profesional. Este es precisamente uno de los principales obstáculos que podrían impidir que lleguemos a nuestra vocación. </div><div>Las expectativas personales o familiares relacionadas con la búsqueda de status y/o de lucro no son los mejores parámetros al momento de definir nuestra vocación. Ella está más bien relacionada con ese impulso interior de expresarnos en el mundo, y de aportar en el desarrollo social e histórico, en la medida que desarrollemos nuestro potencial como seres humanos. Una profesión puede estar incluida en la construcción y vivencia de nuestra vocación si tenemos el suficiente discernimiento para armonizar los diferentes aspectos y etapas de nuestra vida.</div><div>El conocimiento de Uno mismo debe ser práctico. Debe producir, entonces, seres autorealizados y sobretodo útiles a la sociedad. No saber cuál es nuestra vocación, implica no saber para qué vivir o vivir a medias, sin poder desarrollarnos a plenitud. En la medida en que nos conozcamos, tendremos mucho más claro el sentido de nuestra vida. Y es justamente ese descubrimiento del Sentido de la Vida el que le da significado a nuestro existir y permite encontrar y construir nuestra propia vocación. </div><div>Madurez y Vocación</div><div>Cuando hablamos de encontrar nuestra vocación, estaríamos hablando de encontrarnos a nosotros mismos. No es una pregunta o duda intelectual, es una pregunta sobre nuestra propia existencia. Y por lo tanto, requiere una respuesta vivencial y práctica. Esto implica un proceso de maduración, por lo que en las diferentes etapas de la vida, la forma de expresión de nuestra vocación puede cambiar, de acuerdo a nuestras posibilidades, pero también de acuerdo a nuestra experiencia. </div><div>El conocimiento de sí mismo a través de la filosofía nos ofrece diversas herramientas para comprender mejor nuestro mundo interior, organizarlo, y en función de nuestras potencialidades, intereses, posibilidades, y circunstancias, tomar las mejores decisiones para nuestra vida y nuestro rol social e histórico.Daniel Espinoza realiza estudios de Filosofía a la Manera Clásica en Nueva Acrópolis desde hace más de 10 años. Es profesor de Tai Chi y Chi Kung.</div></div>]]></content:encoded></item><item><title>El Alma de la Ciudad</title><description><![CDATA[Espacio humano por excelencia, su alma le hace proporcionada, armónica y rítmica. La Ciudad, como expresión de la sociedad, ha dejado de sustentarse en lo humano y se ha privilegiado en forma excesiva la función de intercambio comercial. Sin duda el mercado es una de las funciones de la ciudad, como hemos visto, pero no la única, y también la ciudad se ha organizado para la máquina, ya sea como medio de transporte o como industria. Ya hace años Le Corbusier llamaba la atención sobre este aspecto<img src="http://static.wixstatic.com/media/1095aa_8890ec701c5445fdb7eac80bc099ec38.jpg"/>]]></description><link>https://www.acropolisecuador.org/single-post/2013/07/26/El-Alma-de-la-Ciudad</link><guid>https://www.acropolisecuador.org/single-post/2013/07/26/El-Alma-de-la-Ciudad</guid><pubDate>Fri, 26 Jul 2013 17:00:00 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<div><div>Espacio humano por excelencia, su alma le hace proporcionada, armónica y rítmica. </div><div>La Ciudad, como expresión de la sociedad, ha dejado de sustentarse en lo humano y se ha privilegiado en forma excesiva la función de intercambio comercial. Sin duda el mercado es una de las funciones de la ciudad, como hemos visto, pero no la única, y también la ciudad se ha organizado para la máquina, ya sea como medio de transporte o como industria. Ya hace años Le Corbusier llamaba la atención sobre este aspecto en la Carta de Atenas: </div><div>El empleo de la máquina ha transformado por completo las condiciones del trabajo. Ha roto un equilibrio milenario asestando un golpe mortal al artesanado, vaciando los campos, engrosando las ciudades y, al echar a perder armonías seculares, perturbando las relaciones naturales que existían entre el hogar y los lugares de trabajo. Un ritmo furioso, unido a una desalentadora precariedad, desorganiza las condiciones de la vida al oponerse a la conformidad de las necesidades fundamentales. Las viviendas abrigan mal a las familias, corrompen la vida íntima; y el desconocimiento de las necesidades vitales, tanto físicas como morales, da fruto envenenado: enfermedad, decadencia, rebelión. El mal es universal; se expresa, en las ciudades, por un hacinamiento que las hace presa del desorden, y, en el campo, por el abandono de numerosas tierras. </div><div>No se puede entonces tratar de la Ciudad como una realidad simplemente material, como una especie de escenario neutral que debe permitir el libre flujo de las iniciativas privadas, que en la actualidad se entienden casi exclusivamente como iniciativas comerciales o vinculadas a ellas. Por encima de las conveniencias particulares, existe aquello que justifica la existencia de la sociedad, el bien público. Ese bien público es el Alma de la Ciudad. </div><div>Abandonado a sí mismo, el hombre pronto queda aplastado por dificultades de toda clase que ha de superar. Por el contrario, si se somete a demasiadas coerciones colectivas, resulta ahogada su personalidad. El derecho individual y el derecho colectivo deben, pues, sostenerse y reforzarse mutuamente y poner en común todo lo que llevan en sí de infinitamente constructivo. El derecho individual no guarda relación alguna con el vulgar interés privado. Éste, que sacia a una minoría mientras condena al resto de la masa social a una vida mediocre, merece severas constricciones. Debe estar subordinado siempre al interés colectivo, de modo que cada individuo tenga acceso a esos goces fundamentales que son el bienestar del hogar y la belleza de la ciudad (Carta de Atenas, Le Corbusier). </div><div>La búsqueda del bien público es lo que entre los clásicos se entendía por Política, que ahora también ha cambiado de paradigma y se comprende por ella, en nuestra cultura occidental, la elaboración de campañas electorales, sonrisas ante las cámaras, promesas de todo tipo, camisetas, afiches, frases impactantes, etc. Pero en la práctica, también con las excepciones que confirman la regla, es un sistema de privilegios más que de deberes, de conveniencias más que de obligaciones, que ha llevado a formar una nueva casta que vive preocupada por sus intereses personales o los de su partido. Nos hemos alejado tanto de la noción original de Política que se sustenta en la Ley Natural para alcanzar el Bien Público, que hoy nos parece bueno un presidente que defiende los intereses del país o un alcalde que defiende los de la ciudad, sean éstos justos o no. Ya nadie habla de lo justo, de lo correcto, de lo noble, de lo digno, sólo de intereses materiales, que aunque sean de grandes grupos no por eso dejan de ser egoístas. </div><div>La pérdida de las virtudes humanas, las individuales y las cívicas, ha ido destrozando el Alma de la Ciudad, y por eso hoy, a pesar de que muchas ciudades (no todas, no lo olvidemos, pero éste sería otro problema) cuentan con los recursos necesarios, buenas infraestructuras urbanas, vías, señalizaciones, edificaciones, espacios de recreación, centros comerciales, sistemas de transporte, etc., no han logrado, sin embargo, desalojar la tristeza de los corazones humanos. Aunque en espectáculos y en campañas de todo tipo mucha gente aparezca riendo, y la publicidad acostumbra a mostrarnos personas aparentemente felices, como en el Mundo Feliz de Aldous Huxley, esta tristeza y deterioro de los corazones que es el deterioro del Alma, se expresa en el incremento de la corrupción, el terrorismo, los asaltos, las violaciones, la drogadicción en todas sus formas. </div><div>Los hombres actuales caminan cabizbajos, ya no saben amar ni luchar, y sus religiones son más o menos funerarias. Lloran ante la muerte como niños y tiemblan ante la vida como viejos. </div><div>Los hombres no se desorientan por gusto, o por pura vileza interior, sino que la culpa la tienen los gobiernos, que más parecen haber venido al mundo para martirio de los pueblos que en su ayuda. </div><div>¿Es que no puede haber gobiernos buenos, que se continúen unos a otros aportando estabilidad y seguridad a la existencia? (Jorge A. Livraga). </div><div>No basta con el desarrollo económico, que más que desarrollo que implique calidad, es un simple incremento, de acuerdo al paradigma lineal. La Política subordinada a la economía es como el jinete subordinado al caballo. Se ha perdido el gobierno, ya no se gobierna, sólo se promociona; se promocionan candidatos y luego los ya electos promocionan sus países y ciudades. </div><div>La economía debe ser un medio y no un fin, y es evidente que darle prioridad a lo económico no ha resultado ni siquiera en lo económico. Por mencionar un sólo ejemplo, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, en el mundo mueren diariamente más de 30.000 personas de hambre, la mayoría niños. Esto supone más de 10 millones de personas cada año, sin bombardeos ni explosivos, utilizando como arma la deshumanización de las ciudades y de la política. </div><div>Pero aun cuando se lograra un crecimiento económico completo en las diferentes sociedades del mundo, eso permitiría satisfacer las necesidades físicas, pero no restaurar el Alma de las ciudades ni de las gentes. </div><div>Supongamos que tenemos un Estado y que, con medidas certeras, bajamos el precio de los alimentos esenciales, regalamos medicinas, construimos caminos. Notaremos, después de la euforia inicial, que las gentes no son más felices y que tampoco son más buenas. Ni se ha hallado cada uno a sí mismo, ni ha hallado a los demás, ni ha hallado al Estado. Si conseguimos seguir aumentando el nivel de vida, llega al fin una crisis en que los ciudadanos, reblandecidas sus iniciativas por generaciones de vida fácil, no pueden resistir, y todo se derrumba y hay que empezar de nuevo (Jorge A. Livraga). </div><div>La búsqueda de los valores interiores no es una utopía, sino una necesidad legítima y natural. Así como el Cosmos, tomado como el orden natural, es proporcionado, armónico y rítmico, porque si no fuese así no podría existir, la Ciudad, como espacio humano por excelencia, debe también ser proporcionada, armónica y rítmica. Eso no se puede conseguir exclusivamente desde la ciencia urbana, hay que rescatar el Alma de la Ciudad y lograr una sociedad más bella, más buena y más justa. Es necesario recuperar el sentido básico de fraternidad entre los seres humanos, aquel que respetando las diferencias y singularidades personales nos lleva a comprender que somos todos seres humanos en todo el significado del término, es decir, no sólo por nuestras debilidades sino fundamentalmente por nuestras virtudes. </div><div>Cada sociedad humana ha aportado sus valores en este esfuerzo. Que cada una sea diferente es una ventaja que nos permite recomponer el rico mosaico de lo humano, y con ello el Alma de la Ciudad, que es el Alma del ser humano. </div><div>¿Qué mundo bello no se formaría si combinásemos armónicamente la filosofía griega, el misticismo hindú, el orden romano, la parapsicología egipcia, la piedad cristiana, el conocimiento científico y las técnicas actuales, todo traspasado de un nuevo y fortísimo espíritu? </div><div>Esto no es una utopía: quienes digan que esto es imposible, carecen de inteligencia o tienen interés en que persista el desorden, la persecución, la explotación del hombre por el hombre (Jorge A. Livraga).</div><div>*Leonardo Santelices es director nacional de Nueva Acrópolis Ecuador desde hace más de 25 años.</div></div>]]></content:encoded></item></channel></rss>