La bomba silenciosa

December 29, 2013

Hay demasiados seres humanos en nuestro planeta?

 

Sobre la explosión demográfica y sus consecuencias

 

 

 

El 11 de julio  se conmemoró, una vez más, el Día Mundial de la Población que fue establecido en 1989 por el PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo) con el objeto de tomar conciencia de las problemáticas de la población y el crecimiento demográfico

 

Cuando se conversa cotidianamente sobre los problemas más acuciantes del mundo actual usualmente se trata de muchas crisis como la ambiental, financiera, el colapso de las ciudades, etc. pero rara vez aparece el tema de la población. Sin embargo es uno de los problemas más grandes que tenemos.

 

En el año 1.800 la población mundial era más o menos 1.000 millones de personas. En un siglo creció en un 65% llegando para 1.900 a 1.650 millones. Para 1950 llegó a poco más de 2.500 millones: un  incremento de un 52% en medio siglo. En los próximos 40 años se llegó a poco más de los 5.000 millones de habitantes, un aumento de un 100% en cuatro décadas. Para el año 2.000 se cruzó la barrera de los 6.000 millones. Eso significa que la población creció un 364% durante el siglo 20. Es una aceleración brutal.

 

En la actualidad, hemos cruzado la barrera de los 7.000 millones de personas y se estima que antes de finalizar el siglo 21 habremos cruzado la barrera de los 10,000 millones de personas, porque el crecimiento está desacelerando.

 

De las cifras a la realidad

 

Cuando lo vemos así, como cifras, es una estadística más,  pero cuando sufrimos sus consecuencias concretas es otra cosa. Cuando una población crece, cuánto más rápido, hay más niños y jóvenes, porque son ellos el incremento. Eso significa que todavía un buen porcentaje de personas, más o menos entre 1.500 a 2.000 millones es todavía una población todavía pasiva que no impacta sobre la demanda laboral, de vivienda y otras que ya están escasas y cuya tasa de crecimiento es muy inferior al de la población.

 

El incremento de la población significa la demanda de bienes básicos e imprescindibles para la supervivencia como agua, alimentos y vivienda. Eso se traduce en una demanda de recursos hídricos y tierra cultivable, que se disputan el espacio con la construcción de viviendas. El paisaje bucólico de un pueblo de pocas casas a la orilla de un río o cerca de él, rodeado de tierras fértiles cultivables, está siendo reemplazado por un suelo cada vez más contaminado y un hacinamiento de personas que ha llevado a un crecimiento vertical de las ciudades con el resultado natural de una congestión de todos los servicios.

 

Pero este incremento poblacional  también se expresa en una demanda de bienes no imprescindibles, pero que en nuestra forma de vida se han transformado en necesarios, como son la cada vez mayor cantidad de maquinarias, equipos y aparatos, que a su vez demandan electricidad, hidrocarburos y otros tipos de combustibles.

 

A modo de ejemplo, en el año 2012, se fabricaron 84 millones de automóviles en el mundo, aún porcentualmente es bastante. Esto equivale a un automóvil nuevo cada 83 habitantes. Pero lo más grave es que todo ellos requieren de espacio para estacionarse, si todos esos vehículos se estacionaran, uno al lado de otro, necesitaríamos unas 50.000 hectáreas, para estacionar sólo los nuevos de un año, si es que no se movieran, pero todos ellos van de un lado a otro para lo cual se necesita mucho más espacio. Todos ellos demandan combustible. Eso se traduce en un uso masivo de derivados del petróleo con la consiguiente contaminación del aire vital. También requieren de caucho para los neumáticos, que a medida que ruedan parte queda pegado en los caminos, pero una buena parte va también a contaminar el aire. Consumen cantidades ingentes de aceite que una vez utilizada se transforma en una basura contaminante de tierras y ríos.

 

Pero este no es un problema de los automóviles solamente. Los productos electrónicos: computadoras, teléfonos celulares, televisores y otros, generan 40.000.000 de toneladas de desperdicios por año: eso significa más de 75 toneladas por segundo… y ésta es una basura muy contaminante. Se venden unos 1.160 millones de teléfonos celulares por año, lo que equivale a unos 2.200 cada minuto. Se consumen 500 mil millones de bolsas plásticas anualmente en el Mundo. De ellas,  sólo el 1% de las bolsas son recicladas y en cada kilómetro cuadrado del océano podemos encontrar más de 46.000.

 

Aunque estos sean unos pocos ejemplos, nos muestran que el crecimiento de la población es, como lo han dicho algunos pensadores, una bomba silenciosa.

 

 

Leonardo Santelices es fundador y director de Nueva Acrópolis en Ecuador. Dicta cursos y conferencias de filosofía desde hace más de 30 años.

 

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