¿Ayudan los libros de Autoayuda?

March 21, 2014

Hace pocos meses una popular pareja de locutores de un programa de autoayuda de EE.UU daban fin a sus vidas a través de un pacto suicida. Lynn y John se autodenominaban “maestros de la felicidad” y fueron encontrados muertos en su casa.

 

A raíz de este suceso, muchos terminaron preguntándose: ¿no les sirvió su propio método motivacional?

 

Será difícil encontrar una respuesta, pues ya no están entre nosotros. Yo tampoco tengo esa respuesta, pero si varios motivos para no confiar en los métodos modernos de “autoayuda”.

 

¿Sirven las recetas de cocina?

 

Por supuesto que funcionan… cuando uno tiene muy pocas nociones de cocina. Si uno no tiene una mínima idea de cómo preparar alimentos para tener un almuerzo relativamente decente, es indispensable tener instrucciones claras y sencillas. De otra manera, podríamos echar a perder los ingredientes y nuestra salud.

 

Las recetas de cocina pueden ser útiles pero no enseñan realmente a cocinar. Cuando uno sabe cocinar, no necesita de recetas. Es suficiente confiar en el propio sentido común y en la creatividad del cocinero para llegar a generar sus propias recetas. Luego, con el tiempo, el cocinero podrá irle agregando una pizca de intuición de tanto en tanto a las recetas para crear nuevos platos suculentos y únicos.

 

Ningún gran cocinero se hizo grande leyendo libros de recetas de cocina.

 

Lo mismo sucede con las “recetas” propuestas por la gran mayoría de libros de autoayuda para encontrar la felicidad. El ser humano es mucho más complejo cómo para lograr mejorar su vida interior a través de una sola y única receta. Y una de los problemas elementales de los métodos de autoayuda es que proponen una sola y única receta para encontrar la felicidad: Por lo general, todo lo anterior no vale y este nuevo y único método logrará ayudar al lector a mejorar sus relaciones, el trabajo, la vida familiar, el sexo, etc.

 

Por lo general, los libros de autoayuda manejan un lenguaje infantil y repetitivo, utilizando ejemplos particulares para demostrar la validez del método. Repasaremos estos aspectos:

 

El lenguaje infantil

 

¿Por qué intentamos hablar a los adultos con un lenguaje infantil? Cierto, el lenguaje fácil e infantil puede tener sus ventajas. El lector puede leer con mayor rapidez el texto y entenderlo sin realizar demasiados esfuerzos. De la misma manera, el escribir para “niños” otorga al escritor cierta autoridad… pues él no es un niño. ¿Pero son sus ideas válidas? Eso no es tan seguro. El lector responsable tendrá que comprobarlo.

 

Por otro lado, está comprobado de manera científica que un lenguaje más creativo y complejo ayuda a que el cerebro humano se estimule y haga trabajar la creatividad. De esta manera se integran mejor los conocimientos.

 

El Quijote, probablemente, seguirá siendo un clásico en 100 años. ¿Sucederá lo mismo con obras como Twilight? Difícilmente.

 

El lenguaje repetitivo

Es muy común encontrarnos con un lenguaje repetitivo en los textos de autoayuda. Ideas que se repiten una y otra vez. Es cierto que es importante repetir las ideas claves para que el lector las pueda comprender e integrar. Pero, ¿repetirlas tantas veces? ¿No será en realidad que el “método” es muy pobre o carente de bases y los autores no tienen nada más que decir?

 

Los ejemplos particulares

Los libros de autoayuda están plagados de ejemplos particulares. A partir de estos ejemplos producto de las vivencias del autor -o las de terceros- se desarrollan “teorías”. Es decir que utilizan un método empírico para sacar sus conclusiones.

 

Si bien es cierto, es totalmente respetable el que una persona a través de su propia observación logre resolver los nudos de su personalidad, pero esto no implica necesariamente que tal método sea válido para todos los demás. ¿Quién lo puede garantizar?

 

¿Cómo saber si el método es válido?

 

La Naturaleza es la gran maestra del ser humano. La observación de nuestra propia naturaleza y la de nuestro entorno puede permitirnos comprender mejor nuestros propios actos. Las respuestas a todas nuestras preguntas se encuentran en nosotros mismos. La filosofía como método, es decir, la búsqueda de la Verdad, nos puede ayudar a encontrar las respuestas en la Naturaleza.

 

Pero es importante saber si estamos buscando respuestas en esa naturaleza interior propia de todo ser humano o le hacemos las preguntas a esos oscuros enemigos que habitan nuestra personalidad y que son los verdaderos causantes de nuestros problemas; esos enemigos que paradójicamente son los que estamos tratando de eliminar.

 

A través de esta reflexión no pretendo invalidar todos los libros de autoayuda, sino más bien concientizar a los lectores a leer de manera responsable y a no creer ciegamente en un método por el simple hecho de haber sido publicado o que sea popular en internet.

 

 

 El desarrollo interior implica un esfuerzo constante y meditación. Por lo tanto, cualquier método que ofrezca recetas rápidas, inflexibles y que no invite al lector a pensar por sí mismo debería ser analizado dos veces antes de ser adoptado. 

 

Fernando Glas es instructor de Filosofía en Nueva Acrópolis Guayaquil y es Consultor empresarial especializado en Talento humano.

 

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